Abanto

 

 

 

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   Si nos remitimos al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, nos encontramos con que el término abanto hace referencia al: «Ave rapaz semejante al buitre, pero más pequeña, con la cabeza y cuello cubiertos de pluma, y el color blanquecino. Es muy tímida y perezosa, se alimenta de sustancias animales descompuestas, vive ordinariamente en el África septentrional y pasa en verano a Europa». Hay teorías que abogan por afirmar que esta ave era muy habitual en la zona, por lo que no sería descabellado entender que se diera este nombre al núcleo urbano que hoy ocupa Abanto.
  

   Sin embargo, otras teorías consideran que el término Abanto procede del italiano avanti, que en su traducción al español sería 'adelantado' o 'adelante'. Más acertada parece la teoría expuesta por Evaristo Sánchez que asegura que Abanto es algo elevado, algo inexpugnable (recordemos en este punto la conferencia impartida en las Escuelas Viejas por el propio Evaristo el 11 de agosto de 1998). También se puede hacer referencia a que en determinados mapas toponímicos el nombre que se daba a este lugar era Avanto, por lo que habría que tener en cuenta la dicotomía existente entre el uso de 'b' y 'v' por nuestros antepasados.
   

   Y en este punto no queda más remedio que recordar lo que llamamos el Castillo, para entender esta propuesta. También se ha llegado a hablar del origen indoeuropeo del topónimo, como afirma el profesor Francisco Marco (vid. Francisco Marco, «Toponimia» en Estado actual de los estudios sobre Aragón, Teruel, 1978, I, p. 162). Por todo lo expuesto, se puede afirmar, no sin cierta desazón, que existen diferentes teorías sobre el origen de Abanto, sin que ninguna de ellas parezca haber tenido preponderancia sobre las otras con el paso de los años. Hablar del pasado de Abanto es retrotraernos a la Prehistoria. A buen seguro que en aquellos tiempos ya existían asentamientos en la zona, que si bien quizá no estuvieron propiamente en lo que hoy conocemos como Abanto, sí que supieron aprovechar la situación orográfica para crear su propio espacio vital.

  

   La historia más reciente escrita por los hombres de Abanto nos lleva a la época medieval. De ella se empiezan a documentar testimonios escritos en papeles que nos han llegado hasta la actualidad. En algunos sitios se cita la posibilidad de que Rodrigo Díaz de Vivar, héroe de la literatura medieval conocido como el Cid, pasara por Abanto. Si se lee detenidamente el Cantar de Mio Cid no se puede llegar a tal conclusión, pues en ningún caso se nombra término alguno que relacionar con Abanto. Más recientemente, desde diversas instituciones públicas se ha trabajado en la configuración de un hipotético recorrido del Cid a la luz de los versos del Cantar, que pasaría cercano al lugar deshabitado de Pardos.

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