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Nuestra historia
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Lo que hay que ver
EL CASTILLO DE
PARDOS¹
Por José María Establés Elduque
Los estudios
de castellología de la última década, han puesto de manifiesto la complejidad
y perfección del sistema de atalayas y fortificaciones existente en las actuales provincias orientales de Castilla —submeseta nororiental—, sobre todo
Soria, las comarcas occidentales de Aragón².
Todo ello formaba parte de un aparato militar considerablemente mayor, que se
extendía desde Toledo hasta la línea que desde Tudela alcanzaba los
desfiladeros del Gállego y el Flumen, por el Norte de las Cinco Villas, y
Huesca, para llegar después a la Barbitaniya³.
A la nómina considerable de fortalezas, torres y atalayas
musulmanas conocidas entre el eje Gormaz-Mezquitillas, y el límite oriental de
la actual provincia de Soria,
hay que añadir un buen número de castillos, generalmente pequeños, situados en
los valles de los afluentes del Jalón, o en las orillas de este mismo río. Su
función no sólo consistía en defender los pasos y caminos, sino que servían a
la vez como lugar de pernocta a los ejércitos califales que con regularidad
efectuaban aceifas contra los reinos y condados del norte peninsular,
especialmente el reino de Pamplona. Muchos de estos castillos permanecen
todavía inéditos, pese a la meticulosa labor de algunos castellólogos, como
Pardos o Calcena, o la atalaya arruinada de Monterde. Otros aparecen ocultos
por obras posteriores, como la torre del castillo de Berdejo, en el valle del
Manubles, forrado en el siglo XIV con sillería gótica y mapostería, o la
muralla de Ariza, a punto de ser totalmente ocultada por las transformaciones
incontroladas de las casas levantadas sobre ella.

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