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Un tuerto engañó a San Pedro,
diciéndole que era santo:
pero luego resultó
que era él, «El Tuerto de Abanto».
(Manuel Muñoz, «El Tuerto de Abanto»)
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El
guitón es el guitón
he
de correr la vendema
empezar
por Aguarón
terminar
por Cariñena.
(...)
En
Ibdes está el pelón
en
Jaraba la chaparra,
en
Calmarza están las brujas
que
buenos pellizcos daban.
En
Nuévalos los bubillos
que
por los picachos cantan,
en
Cimballa está el barranco
el
que toca las campanas.
En
Aldehuela de Liestos
hacen
cucharas de pan
y
hace quince días justos
que
no han visto el material.
En
Campillo los tratantes
que
por los caminos andan
unos
a vender jabón
y
otros a vender albarcas.
En
Monterde están las putas
que
a los frailes se lo daban
y
en el Monasterio de Piedra
buenos
polvos se arreaban.
En
Abanto los chileros,
Munébrega
zarandilleros.
En
Carenas las prendices
que
prendieron a Santa Ana
por
pasar por un barbecho
que
jamás sembrado estaba.
(...)
(Romance
del Guitón)
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